Un día me encontré por casualidad con Ana Martín Gaite en un autobús y eso desencadenó que yo, un tiempo más tarde, en julio de 2010, acabara en El Boalo invitada a una cena que los amigos de Ana hacían para acompañarla el día que se cumplían 10 años de la muerte de Carmen Martín Gaite. No sé muy bien cómo ni por qué acabé allí. Yo sólo había asistido a la misa que se dio en honor de la Gaite (ceremonia que muy pocos sabían que se celebraba) y al salir me acerqué para dar mis respetos a Ana. Me invitó a quedarme, y aunque por timidez mi primer impulso fue decir que no, ella insistió y así acabé acompañando a un grupo de… Continuar la lectura...
Literalmente. Dos veces en menos de dos semanas. Y, ¡de qué manera!
La primera fue en el autobús. Volvíamos de Calatayud a Barcelona y en la parada de Zaragoza, que sólo era de cinco minutos, lo justo para dejar y coger gente, mi guapa bajó para ir al lavabo y yo para estirar las piernas. Me coloqué al lado del maletero y mientras la gente andaba allí que si saco que si meto maletas, se me ocurrió mirar hacia donde estaba la mía. ¡Oh, no! No estaba. Tal cual. No estaba. Se lo dije al conductor, que me miró un poco como las vacas al tren y me dijo “¿en Zaragoza? Imposible. Si estuviéramos en Barcelona o Madrid, todavía, pero aquí eso no ha pasado nunca”. Me preguntó si… Continuar la lectura...
Es probable que sobre esto ya haya escrito en alguna de mis vidas pasadas. A fin de cuentas es muy difícil desprenderse de quiénes somos, y en las sucesivas vidas vuelvo una y otra vez a las mismas referencias. Hoy Belén Torregrosa se preguntaba en su blog “¿Dónde vives?” y yo me he acordado de los tiempos en los que cuando me preguntaban “¿Qué tal?” yo respondía con un nombre de pueblo o ciudad. “En Barcelona”. “En Vitoria”. “En Madrid”. “Vuelvo de Ciria” y a la persona que preguntaba no le costaba nada traducir una ciudad en un estado de ánimo.
Ahora, un poco desubicada como estoy después de una mudanza, el estado de ánimo principal lo marca no sólo… Continuar la lectura...
Todavía no me he acostumbrado a los nuevos paisajes. A mirar por la ventana y ver edificios. Ventanas iluminadas por la noche, abiertas a otras vidas, expuestas a miradas. Los aviones que parecen tocar las antenas. Los interruptores y las sombras. La ciudad.
Y sin embargo hoy, en un gesto cualquiera (salir a la terraza a regar las plantas, por ejemplo) ha sucedido: el olor a estufa de leña, el cielo despejado, una o dos estrellas. Ese olor que se me ha quedado pegado, recuerdo sobre recuerdo, extendiéndose sobre el resto del paisaje. Un poco de frío, silencio. Átomos de identidad del pasado que me dicen: “eres, ahora”… Continuar la lectura...
Yo de pequeña leía. No hacía otra cosa que leer, de hecho. Los libros de la biblioteca, las instrucciones de cualquier electrodoméstico, los carteles en las farolas, los subtítulos de las series en euskera, la publicidad en el buzón, los ingredientes en las cajas de cereales… Allá donde hubiera letra impresa, allá que me detenía a leer lo que fuera. En mis tiempos universitarios continué con esta costumbre, lo cual hacía que me enterara de todos los cursos, eventos, talleres o cualquier actividad que se desarrollara en el campus, ya que no podía dejar de leer todos los carteles que salían a mi paso. Leía muchos apuntes (más de otros que míos) y también libros de la biblioteca. No existía internet todavía, al menos en mi entorno.
De un… Continuar la lectura...
No me puedo creer, que justo ahora, que he vuelto del pueblo con el encargo de mi madre de poner en venta en internet la casa de mi tía Julia (y que llevo todo el día pensando en escribir un post sobre ello y sobre las miles de fantasías que se me disparan en la cabeza), justo lea este párrafo en el libro de Bel Olid, que compré en realidad hace unas 3 semanas, no tanto para leerlo yo, sino porque había visto a mi guapa ojearlo en una librería y quería regalárselo.
“La tieta Encarna m’ha dit que han posat en venda la barraca on vivien quan era petita, tinc curiositat per anar-la a veure. Es veu que gairebé la regalen, podríem comprar-la i, més endavant, potser… Continuar la lectura...
La primera vez que leí “La historia interminable” tenía 9 años, y al llegar al final me sentí muy decepcionada. Me parecía una especie de moraleja barata que no me servía de nada. “¿Tanta historia para esto? Bah”, fue mi pensamiento básico. La primera parte del libro (en la que había más letras rojas) me parecía la mejor, las aventuras de Atreyu que Bastian leía escondido en el desván de su colegio. Todo lo demás, cuando Bastian llega a Fantasía y las letras son mayoritariamente en color verde, no terminaba de entenderlo, aunque el libro me fascinó lo suficiente como para leerlo una vez por año desde entonces.
He ido creciendo con ese libro, me ha servido de espejo de cada una de mis etapas y con el paso… Continuar la lectura...
No puedo evitarlo, cuando leo algo que me gusta, me lo apropio, antes lo apuntaba en una libreta de tapas amarillas, y ahora lo apunto en este blog para no olvidarlo. Las frases de hoy son de Carol Blenk, una de esas blogueras ante la que siempre me quito el sombrero. El post original se puede leer en su blog “Narraciones“.
Debo admitir que era algo que había ansiado muchas veces pero que, como demasiadas vivencias en la vida, acabas dejando para más tarde, como si el tiempo durara siempre igual y la disposición fuera la misma. Vaya error
El tacto, una vez más el tacto. Asumo que es mi perdición, por exceso o por defecto. Las tragedias y los paraísos me… Continuar la lectura...
Michael Ende, en su fantástico texto “Cuarenta y cuatro preguntas al amable lector“, planteaba, entre otras cuestiones “¿Dónde tiene lugar lo que sucede entre un lector y su libro?”. En esta pregunta, que en mi memoria en realidad se formula de manera un poco diferente (“¿Qué sucede en el espacio que queda entre un lector y su libro?”), Ende utiliza un acertado “su”, un posesivo, porque efectivamente cuando un lector abre un libro y lo comienza a leer, ese texto deja de pertenecer a un autor para pasar a formar parte por completo del lector, que se apropiará de él en base a sus experiencias, lecturas previas, recuerdos, deseos, sueños, temores… en fin, todo aquello que nos conforma como personas, y… Continuar la lectura...
Poema de Mag Márquez
Se han armado con enormes tijeras,
Con gigantescas hachas,
Con afilados cuchillos,
Para cortar y recortar
Cortar y recortar,
Para cortar y recortarnos la vida,
Como figuritas de papel,
Nos ha recortado
La vista para que no veamos
La luz que se esconde más allá de las pantallas
Y los carteles publicitarios
Nos han recortaido
Los oidos, y nos han hecho sordos,
Frente al gemido de la tierra
Que estamos matando
Y al llanto de las mujeres, de los niños y de los hombres
Que sangran su miseria
Han cortado y recortado la verdad,
Y le han sesgado las piernas
Hasta convertirla en mentiras de patas cortas
Han recortado nuestros pasos
Levantando muros de intolerancia
Con bloques de prohibiciones,
Prohibiciones sobre… Continuar la lectura...
Bueno, por fin, gracias al tiempo y dedicación invertidos por AcuarelaC, tenemos todos los vídeos grabados durante la mesa de debate sobre literatura y edición digital entre Almudena Grandes, Jaume Balmes y Nuria Rita Sebastián (yo misma) el viernes 6 de mayo durante la I Semana Complutense de las Letras. No pudimos grabar toda la conferencia, pero gracias a los vídeos que recogió AcuarelaC los que no asistieron pueden ahora disfrutar de buena parte del debate (son 5 vídeos, que suman 37 minutos de grabación).
Nota: en los vídeos se me ve mirando todo el rato al móvil… no es porque yo sea una adicta al aparatejo, es porque estaba retransmitiendo el evento vía Twitter con el hashtag #nosoloblog al mismo tiempo que era ponente, lo cual… Continuar la lectura...
El viernes día 6 participé en una mesa de debate titulada “No es sólo un blog” en la I Semana Complutense de las Letras. Los otros dos participantes fueron la escritora Almudena Grandes y el tipógrafo digital y especialista en libros electrónicos Jaume Balmes (@jaumebalmes). Jaume y yo nos fuimos con muy buen sabor de boca, y diría que Almudena Grandes también, porque el tono del debate, que yo me temía bastante beligerante, al final fue más pausado, intentando alcanzar puntos en común, más que entrando en temas que nos hubieran hecho caminar en círculos sin resolver nada.
Acabo de regresar de Madrid y estoy cansadísima, sólo quiero irme a dormir, así que dejaré para más adelante un post más extenso sobre la charla. De momento, os… Continuar la lectura...
Recent Comments