Es probable que sobre esto ya haya escrito en alguna de mis vidas pasadas. A fin de cuentas es muy difícil desprenderse de quiénes somos, y en las sucesivas vidas vuelvo una y otra vez a las mismas referencias. Hoy Belén Torregrosa se preguntaba en su blog “¿Dónde vives?” y yo me he acordado de los tiempos en los que cuando me preguntaban “¿Qué tal?” yo respondía con un nombre de pueblo o ciudad. “En Barcelona”. “En Vitoria”. “En Madrid”. “Vuelvo de Ciria” y a la persona que preguntaba no le costaba nada traducir una ciudad en un estado de ánimo.
Ahora, un poco desubicada como estoy después de una mudanza, el estado de ánimo principal lo marca no sólo… Continuar la lectura...
Todavía no me he acostumbrado a los nuevos paisajes. A mirar por la ventana y ver edificios. Ventanas iluminadas por la noche, abiertas a otras vidas, expuestas a miradas. Los aviones que parecen tocar las antenas. Los interruptores y las sombras. La ciudad.
Y sin embargo hoy, en un gesto cualquiera (salir a la terraza a regar las plantas, por ejemplo) ha sucedido: el olor a estufa de leña, el cielo despejado, una o dos estrellas. Ese olor que se me ha quedado pegado, recuerdo sobre recuerdo, extendiéndose sobre el resto del paisaje. Un poco de frío, silencio. Átomos de identidad del pasado que me dicen: “eres, ahora”… Continuar la lectura...
No me puedo creer, que justo ahora, que he vuelto del pueblo con el encargo de mi madre de poner en venta en internet la casa de mi tía Julia (y que llevo todo el día pensando en escribir un post sobre ello y sobre las miles de fantasías que se me disparan en la cabeza), justo lea este párrafo en el libro de Bel Olid, que compré en realidad hace unas 3 semanas, no tanto para leerlo yo, sino porque había visto a mi guapa ojearlo en una librería y quería regalárselo.
“La tieta Encarna m’ha dit que han posat en venda la barraca on vivien quan era petita, tinc curiositat per anar-la a veure. Es veu que gairebé la regalen, podríem comprar-la i, més endavant, potser… Continuar la lectura...
La primera vez que leí “La historia interminable” tenía 9 años, y al llegar al final me sentí muy decepcionada. Me parecía una especie de moraleja barata que no me servía de nada. “¿Tanta historia para esto? Bah”, fue mi pensamiento básico. La primera parte del libro (en la que había más letras rojas) me parecía la mejor, las aventuras de Atreyu que Bastian leía escondido en el desván de su colegio. Todo lo demás, cuando Bastian llega a Fantasía y las letras son mayoritariamente en color verde, no terminaba de entenderlo, aunque el libro me fascinó lo suficiente como para leerlo una vez por año desde entonces.
He ido creciendo con ese libro, me ha servido de espejo de cada una de mis etapas y con el paso… Continuar la lectura...
No puedo evitarlo, cuando leo algo que me gusta, me lo apropio, antes lo apuntaba en una libreta de tapas amarillas, y ahora lo apunto en este blog para no olvidarlo. Las frases de hoy son de Carol Blenk, una de esas blogueras ante la que siempre me quito el sombrero. El post original se puede leer en su blog “Narraciones“.
Debo admitir que era algo que había ansiado muchas veces pero que, como demasiadas vivencias en la vida, acabas dejando para más tarde, como si el tiempo durara siempre igual y la disposición fuera la misma. Vaya error
El tacto, una vez más el tacto. Asumo que es mi perdición, por exceso o por defecto. Las tragedias y los paraísos me… Continuar la lectura...
Si una fuera una editora reconocida y con status, supongo que compartir una mesa redonda con Almudena Grandes no sería nada especialmente destacable, más allá de una jornada más de trabajo, pero como resulta que yo soy una editora con carrito, el evento “No es sólo un blog” que se celebrará el 6 de mayo en la Universidad Complutense de Madrid, en el que participo compartiendo debate con Almudena Grandes, me parece que es como para poner exclamaciones por todas partes. !!!!
Hoy he hablado con Elen-ita y menos mal que a ella la noticia le ha parecido también “molt fort”, porque cuando llamé a mi madre para contárselo, me preguntó quién era esa señora, y siguió hablando de cosas más importantes: “hija, es que nunca llamas”, “¿ya comes… Continuar la lectura...
No han sido los mejores meses, ni el mejor comienzo de año. De hecho, me ha tocado vivir por segunda vez, con protagonista diferente, una historia que nadie tendría que vivir nunca, ni una sola sola vez. Pero me ha tocado, ya está, las cosas son como vienen, y se sobrevive, a todo se sobrevive. No escribo ahora para llorar penas, al contrario, durante este tiempo que no ha sido el mejor, han sucedido también cosas maravillosas, personas que con pequeños gestos, incluso sin darse cuenta, han tejido la red que me ha mantenido en pie.
# “Haz lo que quieras, no nos consultes, lo primero es lo primero” fue la consigna que me dieron mis jefes en el trabajo y no han reclamado ni una sola de mis… Continuar la lectura...
Es poco intelectual para una antigua estudiante de cine documental como yo, y además, ahora que he encontrado a una guapa que me quiere infinito y a quien yo quiero igual, no debería sucederme, pero, aunque no sea lógico, las películas de amigos que se besan me siguen poniendo triste. Porque hay tantas historias así, amigos que se besan, o que ni siquiera llegan a besarse, y sin embargo se quieren siendo algo más, y algo menos.
Subo a casa pensando sobre todo en dos personas, tan importantes para mí, tan presentes aunque vayan pasando años y años cambiando sin vernos: una, por haberme querido tanto, aun sin esperanza; y la otra, por haberla querido yo tanto, aun sin esperanza. Y no puedo dejar de pensar en los detalles… Continuar la lectura...
Pues sí, la nuri (es decir, yo misma) es lo peor. El título del post se lo robo a Elen-ita (lo siento, pero para mí siempre serás así, grande, pero en diminutivo) que ha escrito una reseña preciosa sobre el libro naranja.
Lanuri es lo peor, nunca se lee mi blog y si no fuera por su guapa no tendría nada comestible en casa, pero sabe hacer cosas muy bonitas, cocinar puré de patatas con la mente, presentarse de sorpresa en las emergencias o encontrarte la poesía perfecta en el momento perfecto. Y sabe también escribir y ser editora. Y yo la quiero mucho (aunque no me vaya a publicar nunca porque escribo mil ys por línea). Para mí todo eso son motivos para comprar el libro… Continuar la lectura...
Hoy he respondido en catalán a una pregunta que me habían hecho en castellano, lo cual me lleva ahora a hacer una reflexión sobre en qué idioma pensamos y en qué idioma nos sale de forma instintiva nuestra primera respuesta.
Yo soy del País Vasco, pero mi lengua materna es el castellano y siempre he lamentado que mis padres no me llevaran desde pequeña a un colegio bilingüe. Mi madre ahora dice que se arrepiente, pero que en aquella época no era lo más común, así que nos matriculó en un colegio cerca de casa, con el modelo A (todo en castellano y una clase de euskera de unas 3 horas a la semana). En el País Vasco existen tres modelos educativos, el A, el B y el D… Continuar la lectura...
Esta mañana, mientras caminaba hacia la estación de tren, he visto un post-it en el suelo con una sola palabra en mayúsculas. Me ha parecido que la reconocía y he vuelto para comprobarlo. Efectivamente: SAUSALITO. El post-it estaba medio pegado entre la calle y un folio morado en blanco, sucio y pisado. He dado la vuelta a esa hoja, esperando encontrar otro nombre, pero no ha sido así. Sólo ponía: “Frutas Almería. La fruta es vida”.
Sausalito es un lugar de EE.UU en la bahía de San Francisco. En concreto, es el lugar donde vive Isabel Allende. Ella misma me escribió su dirección en una libreta, hace unos 13 o 14 años, cuando Arantxa y yo (ingenuas estudiantes de periodismo) nos colamos en una rueda de prensa y conseguimos… Continuar la lectura...
No he dormido mucho. Esta mañana tenía una reunión a las 9 de la mañana y antes tenía que preparar un informe y unos excels para otro proyecto. La reunión ha durado mucho más de lo que tenía previsto, pero al salir he podido tomar un té y tener una conversación interesante sobre pasiones literarias y eso me ha puesto de buen humor.
Al llegar a la oficina tenía que atender varios mails, todos con malas noticias (de trabajo). He hecho un par de llamadas urgentes y cuando ha sonado mi móvil pensaba que sería otra mala noticia. Pero no, era mi guapa, que sin decir ni “hola”, me ha dicho “Guapa, tengo el hilo”. Yo me he quedado pensando a qué se refería, cuándo nos había faltado hilo… Continuar la lectura...
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