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Archive for the ‘5.Retazos personales y otros exhibicionismos’ Category

Luego vino lo demás…

March 26th, 2010 editora No comments

Y todo lo que todavía continua…

March 26th, 2010 editora No comments

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Apunte de urgencia

March 20th, 2010 editora No comments

No sólo son los lugares los que nos traen recuerdos y apuntes de urgencia a la cabeza. También los movimientos, los gestos, ciertas personas que nada tienen que ver nosotros nos hacen saltar de repente a otro tiempo. Por ejemplo, si hoy apoyada en la barandilla de mi terraza en Sitges, tomando un té, veo a dos señoras mayores (mis vecinas del entresuelo) caminando cuesta arriba del bracete, es inevitable que piense en mi abuela y en la Adora (como siempre llevó un “la” delante, nunca supe si llamaba “Dora” o “Adora”) paseando juntas por la carretera hasta la cueva. Y si las señoras de antes llevan una bolsa de la compra, también me traslado a cuando mi abuela me daba un capazo azul muy oscuro y me mandaba al bar, a comprar leche, aceite, galletas, chocolate… Y yo bajaba y mi abuelo estaba sentado en la plaza, en uno de los poyos de piedra, o en una banqueta plegable que solía llevar él, y a la vuelta del bar subíamos los dos y él me daba de merienda una rebanada de pan con vino y azúcar.

Y si en ese momento no apuntas algo en un cuadernito, lo que sea, parece que te disuelves, que te va a tragar la muerte. (Carmen Martín Gaite)

Geografía narrativa

March 19th, 2010 editora 1 comment

(Extracto de “El cuento de nunca acabar” de Carmen Martín Gaite, cómo no)

Es fundamental el escenario que propicia y hace revivir las narraciones. Hitos de tiempo. Ponerlos de acuerdo y entrañarlos con el lugar desde el que se produce la evocación hace nacer el apunte de urgencia. Sin arraigo, sin ámbito situaciional, no surgirían los recuerdos ni el deseo de recogerlos. [...] A mí eso me pasa mucho en los autobuses, cuando voy de recados, afanosa, distraída, y de repente una esquina cualquiera de una calle se pone a dispararme, al mirarla, escenas superpuestas y aglomeradas de mi paso por allí en otras ocasiones. [...] La ciudad transitada tantas veces es un itinerario de narraciones que se hojaldran. Aunque vayamos pensando en otra cosa, opera de fondo la geografía narrativa, como hilo conductor de todo lo que ha cambiado en nosotros, en la política del país, en nuestra relación con amigos de quienes nos hemos separado, o que se han ido o se han muerto; narraciones subterráneas, fragmentarias y revueltas, muchas veces desantendidas pero siempre presentes, germen de enfermedad, humus de sueños. Historias que desembocan en mí, cada una por separado; las concita el lugar -Cibeles, Narváez, la Puerta de Alcalá-, pidiendo un narrador que las orqueste. Y si en ese momento no apuntas algo en un cuadernito, lo que sea, parece que te disuelves, que te va a tragar la muerte.

Una noche más

February 19th, 2010 editora 2 comments

Echo de menos escribir. Llueve y no me duermo. A veces este piso parece un barco al borde del naufragio.

Tamaño Nuria: Pasear con rumbo

January 25th, 2010 editora 1 comment

Muchas veces paseaba en círculos alrededor de un punto conocido al que no terminaba de acercarme del todo. Podía ser el piso donde vivía una amiga o la biblioteca donde trabajaba otra. Eran lugares seguros a los que podía acudir cuando mi casa se hacía demasiado grande o demasiado pequeña (o tal vez era yo la que cambiaba de tamaño). Sin embargo, me daba miedo desgastarlos y tampoco quería mostrarme así de perdida ni aferrarme a ellos como última salvación. Prefería que los lugares llegaran a mí, y no yo a ellos.

Daba tres pasos adelante, cuatro atrás, esperando. Entraba en una tienda, compraba una bolsa de patatas, me entretenía mirando un árbol. Esperaba. Muchas veces me volvía a casa sin que pasase nada. Ni siquiera arrastraba ninguna culpa -ni cualquier otro sentimiento- por no haber alcanzado un refugio. Salir a buscarlo -o a que me buscase- ya era suficiente.

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De cómo una catalana sobrevive a una familia vasca en Navidad

January 6th, 2010 editora 4 comments

Mi guapa vino a pasar la Nochevieja conmigo en casa de mis padres y he de decir que salió muy airosa y que están encantados con ella. Recojo aquí varias frases míticas de mi guapa durante estos días:

Noche 1. 28 de diciembre.
“Nena, no sabía que tu madre tuviera una katana”
Día 3. 30 de diciembre.
“¿En Vitoria nunca sale el sol?”
Día 4. 31 de diciembre.
“No me deis más de comer por favor” (tuvimos que comer fuera de casa para evitar que mi madre nos pusiera cantidades ingentes de comida y poder así llegar en condiciones a la cena).
Mi madre mientras tanto comenta en el desayuno: “esta chica me come como un pollito”, a lo que mi guapa responde: “será como un pollito rechoncho”.
Día 5. 1 de enero.
“Empezar el año viendo a tu madre con una camiseta de The Prodigy* es demasiado para mí”

Probablemente se me olvidan muchas, pero mi guapa puede añadirlas en los comentarios.

* Cantante de “The Prodigy” (más o menos así sale en la camiseta)

Palabras perdidas

December 27th, 2009 editora 4 comments

Hace mucho tiempo, entrevisté a Cristina Peri Rossi. La entrevista original tenía unas 5.000 palabras, pero por imperativo editorial de la revista donde iba a ser publicada tuve que reducirla a una versión de 1.800 palabras, que es la que finalmente vio la luz. Cuando en el 2006 mi disco duro decidió decir adiós a este mundo, una de las pérdidas que más lamenté (casi más que el original del libro “De otro planeta”) fue la transcripción original de la entrevista, con unas 6.000 palabras. Intenté localizar la cinta donde la había grabado, pero se la había devuelto a Amaia (la encargada oficial de las entrevistas de Consumer) y ella seguramente había grabado encima. Así pues, aquella tarde, aquella conversación, todas aquellas palabras estaban irremediablemente perdidas.

Hoy he quedado en Pamplona con Amaia y también con Ainara (la redactora jefe de Consumer por aquella época) y nos hemos acordado de Peri Rossi. Al llegar a casa, he estado un rato en la habitación de mis padres, que antes era mi habitación y conserva todavía todas mis cosas. Hablando, a lo tonto, he abierto una caja de clips. Debajo de los clips, había una cinta pequeña, de las de grabadora antigua. Inmediatamente he pensado en Peri Rossi: “si yo no tenía grabadora, la única vez que he tenido una cinta de estas en mi mano, fue para esa entrevista”. Mi hermano ha comentado que total, tuviera lo que tuviera la cinta, no tendría un aparato para escucharla. Mi madre entonces, me ha preguntado: “¿le devolviste el cacharro aquel a Amaia?”, y yo: “sí, claro”, y ella: “pues a mí me suena que tengo aquí una cosa con un papel apuntado ‘para devolver a Amaia’”. Efectivamente, ha sacado del cajón de las sábanas la grabadora en cuestión, atada con una goma y metida en medio sobre roto de la Caja Rural, en el que ponía en letras azules: “Esta grabadora es de Amaia” y en letras rojas: “tratar con cuidado”.

Cuando he puesto la cinta me temblaban las manos. No se oía nada. Podía ser que no tuviera pilas. Las he cambiado, seguía sin oírse. “ah, tiene el ‘pause’ puesto”. He dado al play: nada, se oía como si fuera una cacofonía: “mierda, no ha resistido el paso del tiempo”. De repente me he fijado en una pestaña que marcaba las revoluciones: la he movido de lugar y ¡voilá! ahí estaba la voz de Peri Rossi hablando de Fausto y Goethe…

La cinta se escucha fatal, el sonido ha perdido calidad con el tiempo y costará transcribir la entrevista, pero no es una tarea imposible. Hoy acabo de recuperar una conversación única, irrepetible.

Y ahora tengo… ¡2 hervidores!

December 17th, 2009 editora 4 comments

Esto me pasa por parecerme a mi madre. Resulta que allá por abril de este año me enteré de que había una promoción de Hornimans por la que si enviabas 8 códigos de barras de sus cajitas de tes o infusiones, te regalaban un hervidor de agua. Como yo no tenía, y el que venía en la foto era muy chulo, y además, era gratis (sólo pagabas 4 euros de gastos de envío), estuve semanas coleccionando y recortando los códigos de las cajitas, también las de mis compañeros de trabajo en la oficina, y las de los Infurelax de mi guapa. Para cuando envié los códigos, ponía en la web que los hervidores se habían acabado, así que los envié con una nota que ponía: “si no quedan hervidores, quiero dos cajitas de madera par el té” (las cajitas eran otro de los posibles regalos).

Y pasaron meses, y meses, y meses… y ya desistí por completo de que las cajitas de madera llegaran (porque yo ya estaba convencida de que no me enviarían un hervidor), así que compré el Palson Oslo con el que estoy supercontenta. Y hoy me llaman los de Hornimans y me dicen que tengo un hervidor esperándome en una tienda de arreglos de ropa (tal cual, ése era el “punto de entrega”).

Así que nada, os presento al hermano mayor de mi hervidor de agua:

hervidor-philips-hornimans

Mi guapa y yo hemos pensando ya en buscarle un nuevo hogar (lo he sacado sólo para la foto, pero lo tengo tal cual ha llegado, con su embalaje original, su garantía, nuevecito, sin estrenar) y ellas todavía no lo saben, pero ya tenemos unas candidatas en mente (aunque sean de café), en una casa que se está empezando a construir con pequeños detalles: una lavadora, un teléfono fijo…

Por fin tengo hervidor de agua

December 2nd, 2009 editora 9 comments

Pues eso, que hace ya tiempo que quería un hervidor de agua, un aparato muy práctico que en Inglaterra no falta en ninguna casa, pero que aquí parece una cosa extrañísima. Ya había encontrado el modelo que quería (pequeñito, azul y con la resistencia oculta) pero sólo estaba de exposición en una tienda y no me lo querían vender. Después estuve meses buscando ese modelo y nada, pero ayer por fin en una tienda de esas de barrio de toda la vida encontré uno que era de marca diferente pero exactamente igual y más barato, así que me lo llevé tan contenta.