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Posts Tagged ‘tamaño nuria’

Tamaño Nuria: Los recuerdos viajan en un post-it amarillo

September 30th, 2010 3 comments

Esta mañana, mientras caminaba hacia la estación de tren, he visto un post-it en el suelo con una sola palabra en mayúsculas. Me ha parecido que la reconocía y he vuelto para comprobarlo. Efectivamente: SAUSALITO. El post-it estaba medio pegado entre la calle y un folio morado en blanco, sucio y pisado. He dado la vuelta a esa hoja, esperando encontrar otro nombre, pero no ha sido así. Sólo ponía: “Frutas Almería. La fruta es vida”.

Sausalito es un lugar de EE.UU en la bahía de San Francisco. En concreto, es el lugar donde vive Isabel Allende. Ella misma me escribió su dirección en una libreta, hace unos 13 o 14 años, cuando Arantxa y yo (ingenuas estudiantes de periodismo) nos colamos en una rueda de prensa y conseguimos… Continuar la lectura...

Tamaño Nuria: Pasear con rumbo

January 25th, 2010 1 comment

Muchas veces paseaba en círculos alrededor de un punto conocido al que no terminaba de acercarme del todo. Podía ser el piso donde vivía una amiga o la biblioteca donde trabajaba otra. Eran lugares seguros a los que podía acudir cuando mi casa se hacía demasiado grande o demasiado pequeña (o tal vez era yo la que cambiaba de tamaño). Sin embargo, me daba miedo desgastarlos y tampoco quería mostrarme así de perdida ni aferrarme a ellos como última salvación. Prefería que los lugares llegaran a mí, y no yo a ellos.

Daba tres pasos adelante, cuatro atrás, esperando. Entraba en una tienda, compraba una bolsa de patatas, me entretenía mirando un árbol. Esperaba. Muchas veces me volvía a casa sin que pasase nada. Ni siquiera arrastraba ninguna culpa… Continuar la lectura...

Tamaño Nuria: De mar a mar

July 10th, 2009 2 comments

Nuevo Tamaño Nuria, publicado en la Bitacora Todas:

http://www.entretodas.net/2009/07/11/de-mar-a-mar/

Tamaño Nuria: El camino

September 7th, 2008 1 comment

Cuando vivía en Canterbury caminaba todos los días de casa a la universidad. El campus -donde vivía- estaba a unas dos millas del pueblo, sobre una montaña, así que todo alrededor eran campos y bosques. El camino a los “colleges” quedaba perfectamente marcado en piedra y cemento entre los árboles, con su carril de bicicletas correspondiente. Entonces yo a menudo, consciente de esa frase en mi solicitud (la única mía, la que respondía a una pregunta y no a una casilla “¿Cuáles son sus motivos para solicitar una beca Erasmus?” “Porque sé que en Canterbury voy a ser feliz”) me detenía en mitad del camino y…

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