“”Anita, ¿qué hago con el legado de la memoria?” Ésa fue la última pregunta que, poco antes de morir, Carmen Martín Gaite le hizo a su hermana”. Lo citan casi todos los medios donde se habla de la publicación del tercer tomo de las obras completas de Carmen Martín Gaite (odio las palabras “tomo” y “obras completas”, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión).
El caso es que el día que en que España ganó el mundial de fútbol, sin que lo uno tenga que ver con lo otro, y sirva sólo para fijar la fecha en la memoria, yo me decidí a hacer algo que hacía tiempo que tenía pendiente: llamar a Ana Martín Gaite, y citarme con ella, precisamente, para poner una… Continuar la lectura...
Venía absorta escribiendo sobre mudanzas y viajes, utilizando el libro “La passió segons Renée Vivien” como soporte, con una caja redonda de galletas de mantequilla sobre las rodillas. De repente tenía delante de mí una señora mayor de aspecto extraño debido a que no tenía dientes y llevaba un parche en el ojo. “¿Me puedes dar una?”, ha dicho mientras señalaba la caja de galletas. Mi cara de sorpresa ha debido de ser mayúscula. “Si hace falta te la compro”, ha continuado. “No, no es eso, es que está vacía…”, le he respondido. Una mujer al otro lado se ha unido a la conversación: “¿Se la puedes enseñar?”. Lo he entendido todo cuando he visto el niño pequeño que no dejaba de mirar mi caja de galletas al que se… Continuar la lectura...
Elenita me acaba de enviar las fotos que sacó el día en el que nos encontramos a Ana Martín Gaite en el autobús y nos invitó a enseñarnos su casa. De dentro no sacamos ninguna foto, estas son de la finca a la que pertenece la casa, y la última soy yo con la hermana de la Gaite. Están hechas con el móvil, así que no tienen demasiada calidad…
Árboles de la finca. Ana se disculpaba todo el rato porque habíamos llegado justo después de que los podaran, y no los veíamos en su máximo explendor
“Estoy en Madrid. Acabo de volver de El Boalo”. Éste debería haber sido el inicio de este post, si hubiera podido escribirlo “en directo”, pero ahora estoy ya en Barcelona, así que contaré la historia en su orden cronológico.
El viernes por la noche fui a Madrid para poder asistir el sábado a una conferencia en Medina del Campo, que daba Guillermo Arróniz, amigo y colaborador de Iguazú, con el peculiar título de: “César Borgia en Medina del Campo. Su huida del Castillo de la Mota”. La conferencia tuvo lugar en un marco único, en el dormitorio donde Isabel la Católica firmó su testamento, en el que se conservaban todos los muebles de la época, y Guillermo estuvo genial.
Pero volviendo al viernes, cuando ya iba camino de… Continuar la lectura...
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